miércoles, 2 de diciembre de 2020

Un señor de 100

El “Señor José”

guarda eterno del Obradoiro

 

El Obradoiro levantaba su pabellón, un pabellón privado, propiedad, y aquella obra no avanzaba, iba aprisa pero no avanzaba. Los problemas se iban solucionando y había mucha gente que no se lo creía pero había otra que vigilaba las obras día a día y confiaba en que aquella obra iba a ser un super pabellón y una super ciudad deportiva.

Y la obra se acababa y se acabó, y  se inauguró, y, por aquel tiempo, una persona de 50 y pocos años, no muy alto,  aparecía por allí y hablaba con el Obradoiro, y el Obradoiro, al verlo, sencillo, amable, callado, se quedó con él para siempre.

Era el primero, o uno de los primeros,  “trabajador”, “empleado”, hombre para todo, del Pabellón del OBRADOIRO CAB. Don José Asorey Rial se quedó con el pabellón y con el Obradoiro para toda su vida deportiva y personal. Un hombre de bien que pasó por todas las etapas, las buenas, las muy buenas, las excelentes, y también, por desgracia,  en los malos momentos, que de todo hubo.

Hizo de portero, de conserje, de limpiador, de arreglalotodo, fontanero, pintor, tapa goteras, tabernero, cobrador, sufridor… el “señor José” una institución del Obradoiro CAB.

Cuando las cosas no iban bien seguro que pasó sin cobrar su pequeño sueldo o gratificación por llamarlo de alguna manera sin quejarse por nada. Muchas cosas hizo que la gente nunca supo y que salvaron situaciones del club siempre con su silencio, con su aceptación de las cosas, sin faltar nunca a su compromiso de guardián del club en todos los sentidos.

Si el señor José hablara muchas cosas dejaría boquiabiertos a todos los buenos obradoiristas.

Cosa curiosa, cuando el club cumple 50 años, el señor José cumple 100 años, así como suena. Y está perfecto, no sigue de conserje porque el “mundo” cambió, pero seguro que por él no hubiese dejado su pabellón, porque aquel pabellón propiedad del Obradoiro era como suyo y lo mantenía, sin cobrar y arreglando cualquier cosa que pasara, hasta que algunos hicieron lo posible por deshacer aquel superpabellón  en donde llegaron a entrar más de 10.000 personas y en donde hubo todo tipo de deportes además del baloncesto, … y múltiples actividades con él siempre vigilante.

Señor José, le paso el cariño de muchos buenos obradoiristas de toda la vida y en nombre de todos muchas gracias por toda su extraordinaria labor y hacer en esta misión y ayuda total en todas las situaciones.

Nunca nadie le pagará lo que usted hizo en la vida del OBRADOIRO C.A.B.

Si señor, “SEÑOR JOSÉ”, todo un señor, de 100 años.


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